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Playas

 

¡Estamos en el Algarve! Ponga un pie en la arena y sienta la temperatura de su cuerpo a subir ...
Tres mil horas de sol, aguas amenas, extensas arenas y temperaturas que varían en promedio entre los 15ºC y 31ºC ...
Esta es una invitación irrecusable a explorar las playas del Sotavento Algarvio ...


Isla de Tavira

La playa se sitúa en la extrema naciente de la Isla de Tavira, junto a la Barra do Cochicho, justo enfrente de Tavira. El acceso se realiza en barco desde el muelle de las Cuatro Aguas, en Tavira, pero el viaje no es largo y hay incluso quien prefiera ir a nado hasta la isla. El camino hacia el muelle acompaña el río Gilão y la flota de pesca artesanal que allí circula o reposa, así como extensas áreas de salinas, donde las piernas largas, pequeñas aves que se asemejan a cigüeñas en miniatura, se alimentan. Este es un tramo de la isla de Tavira más humanizado, hay varias casas de veraneo, un camping y numerosos equipos turísticos en el área circundante, incluyendo varios bares de "pie en la arena" ya por el arenal adentro. También es posible encontrar apoyos locales para practicar actividades náuticas e incluso para realizar cruceros por la Ría Formosa. En la cara de la isla volcada a la ría la calidad del agua es buena y los niños aprecian las aguas tibias más paradas de la laguna, así como las estructuras que posibilitan las inmersiones en salto.


Playa del Barril

La playa se sitúa sensiblemente a mitad de la Isla de Tavira, una estrecha lengua de arena fina y blanca. Para llegar allí basta atravesar un estrecho puente peatonal que se eleva sobre un canal de la ría y seguir después a pie, o en los pequeños trenes turísticos que circulan sobre carriles, durante cerca de 1 km hasta el arenal. Por el camino, que es muy apacible, vale la pena observar la diversa fauna de los bancos de vaza, especialmente las bocas (cangrejo típico de estas zonas) que corren a esconderse en los agujeros de lodo al paso de los veraneantes, y más cerca de la playa , la vegetación de los extensos campos dunares de donde se libera un olor muy característico a curry, oriundo de una pequeña planta llamada perpetua de las arenas. El equipamiento turístico de la playa fue adaptado a partir de un antiguo armazón de pesca del atún y en el local se puede ver el caserío original y algunos objetos de la faina, así como un conjunto de grandes anclas que se encuentran dispuestas en el espacio circundante de la playa, ajardinado con las plantas de las dunas. El arenal es inmenso y caminando hacia el extremo oeste de la isla se llega a la Playa del Hombre Nu, playa desierta y salvaje, con una magnífica vista sobre la Barra de la Fuseta y la Isla de Armona, a poniente. La Playa del Hombre Nu es playa oficial de naturismo.


Playa de la Estrella (Sta. Luzia)

Para la naciente del Barril la Isla de Tavira se estrecha, resultando en una lengua de arena de no más de 50 metros de ancho, la llamada Tierra Estrecha o Playa de Santa Lucía, ya que es a partir de este pintoresco pueblo pesquero que se hace la travesía de barco. El paseo por la ría va mostrando los alcatruces para la captura del pulpo y las innumerables embarcaciones locales de pesca artesanal, así como la flora y la fauna típicas del sapal. El arenal es vasto y más desierto que en las playas vecinas del Barril o de la Isla de Tavira, proporcionando tranquilidad y aislamiento. En esta playa se pueden admirar las flores vistosas del narciso de las arenas y gozar de los baños cálidos de mar, siendo frecuente durante el verano surgir auténticas profusas de algas verdes junto a la isla, lo que transmite la curiosa sensación de bañarse dentro de una. sopa tibia.


Playa de Cacela

La playa se sitúa en la Península de Cacela, que delimita la Ría Formosa a la naciente. Es posible llegar hasta aquí a pie, a través de la Manta Rota, pero el acceso preferencial es de barco, desde el sitio de la Fábricaem Cacela Velha, no existiendo ningún embarcadero ni carreras regulares. Cacela Vieja está rodeada por huertos de secano que se extienden en colinas suaves hasta el sapal. La población creció en torno a una nuera medieval y ofrece una magnífica vista altísima hacia la ría, junto al Fuerte D. Paio Peres Correia. Atravesado el brazo de ría, con sus innumerables viveros de ostra y de almeja, el visitante se encuentra con una fina lengua de arena, desierta y salvaje, que se extiende hasta la Playa de la Manta Rota. Es en la más completa tranquilidad que se puede contemplar la rica flora dunar de esta barrera arenosa, apenas interrumpida en los lugares donde el mar teima en galgar la muralla natural, y las innumerables aves que en las dunas buscan refugio y alimento, como los borrachos, los garajaus, las golondrinas del mar, las gaviotas o las chilretas.


Isla desierta

El acceso se hace por mar, a partir del sugestivo muelle de la Puerta del Sol, en Faro. Vale siempre la pena atravesar los laberintos de arena y vasa de la Ría Formosa y el barco serpentea por canales y bancos de sapal. Por el camino hay que prestar atención a las diversas aves que por aquí se alimentan, como los graciosos flamencos. En la playa, el arenal no tiene fin a la vista, son cerca de 10 km de silencio y de tranquilidad, tanto en la playa marítima como en la playa de ría. Estamos en una zona completamente deshabitada de la Ría Formosa. El cordón dunar mantiene preservada su vegetación original, así como la capacidad de albergar fauna, sobre todo aves: torrentes, garajeus, golondrinas del mar, gaivinas o chilretas pueden aquí nidificar tranquilamente, lejos de los predadores naturales. A partir del puerto de embarque es posible hacer un recorrido de naturaleza sobre un pasadizo de madera, construido con suripas de ferrocarril. Al este de la isla ganó fuerza, fijando el cable St.ª María, el extremo sur de Portugal.

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